Como había contado en el otro artículo (http://blog-sumolari.sumolari.com/?p=7) los chavales no moríamos de calor, hasta una compañera se mareó durante la clase (no es la misma de la parte 1).
Pasaron dos años, y nos fuimos a la ESO (que sería lo que corresponde a 7 y 8 de EGB + 2 años más). el año que entramos en 1º de ESO yo tenía 12 años, luego lo que ocurrió en la parte 1 era cuando yo tenía 10-11 años. Bien, continúo contando.
El edificio era un bajo que había en una finca. El bajo era grande, con forma un poco laberíntica. Era molesto entrar, pues los pasillos son estrechos y hay poco sitio por donde pasar, eso cambia si vas tu sólo, entonces tienes más espacio vital.
Las clases eran de un tamaño similar a la de los prefabricados, en lugar de aire acondicionado había un ventilador, y también una estufa en la pared.
En invierno hacía frío. Todos teníamos frío y recurríamos a la estufa para entrar en calor. Hay que tener en cuenta que no entrábamos a las 9 como antes, ahora íbamos a las 8:15, y hacía mucho más frío. Recuerdo que esperaba a uno amigos en la esquina entre dos calles, cerca de una tienda de lotería de la ONCE, allí había una farol, que se encendía poco antes de llegar mis compañeros. Desde allí íbamos a clase con la calle iluminada.
Tras entrar en calor apagábamos el aparato. Ya no hacía tanto frío. Además las clases eran más importantes que antes, y si no prestabas atención te jugabas el año.
En verano era distinto, no teníamos calor. Puede que fuese porque las clases estaban en la sombra, o puede que los cambios que estábamos sufriendo nos hiciesen no percatarnos del calor. He de admitir que ese año cambié mucho, mucho más de lo que he cambiado este último año. Fuera lo que fuese estábamos bien.
El edificio se inundó de aguas fecales el año anterior a mi llegada, al menos eso nos contaron (me parece algo creíble). También nos dijeron que no tenía salidas de emergencia, cierto, tenía una entrada únicamente, mi clase estaba muy cerca, pero había que dar un rodeo para llegar a la puerta. Durante ese año se acabó la construcción del nuevo edificio de primaria.
Cualquiera de esos motivos o todos juntos fue la causa de una nueva migración, esta vez de edificio a barracón.
¿Qué pasará ahora? ¿Los chavales montarán una huelga para no ir a clase? ¿Cómo estarán los prefabricados? ¿Qué harán ahora?
Buena, eso viene en la última parte de El camino hacia mi primer barracón…
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