Jun 25

¿No dicen: “Una imagen vale más que mil palabras”? Pues mirad la foto, el barracón es la cosa blanca de la derecha, entre dos árboles.

Barracón

Jun 14

Comienzo a contar la historia que nos ocurrió a los alumnos del Colegio Público José Soto Micó de Valencia nacidos entre el 1993 y el 1994.

Los edificios de Educación Primaria (de 1º a 6º, como en la EGB, pero quitando 7º y 8º, que ahora vendrían a ser 1º y 2º de la ESO) estaban ya muy viejos, y empezaban a desprenderse las losetas de las paredes (se desprendían quitando los pósters que pegábamos en las paredes :O ). Esto junto con que el edificio tenía problemas estructurales hizo que nos trasladasen a todos los alumnos de Primaria a unos prefabricados en condiciones horribles, de manera provisional 1 año.

Bueno, los prefabricados eran una especie de cubos de plástico unidos entre sí por pasillos con techo en forma de bóveda de medio cañón (techo de plástico). Cada clase estaba formada por más de un módulo (ya que un módulo era más pequeño en la que estoy escribiendo esto (mi cuarto)). Las clases comunes (1º, 2º, 3º, 4º, 5º y 6º) estaban formadas por tres módulos, uno de inicio, uno intermedio y uno final. El de inicio tenía una ventana, el intermedio ninguno y el final una ventana y una puerta, también un aire acondicionado.

Para no mentir, en invierno no se estaba tan mal, aunque hacía frío (como en todas partes) teníamos el aire acondicionado, también bomba de calor, y lo usábamos para subir la temperatura del lugar.

En verano la cosa cambia, sobretodo por nuestra propia culpa (:( ). Algunas compañeras (que conste que era una sóla) tenían frío a las 9 de la mañana (¿frío? Sí, yo que pregunté lo mismo) así que ponía el aire acondicionado, pero no a 20 grados, ni a 24, ¡¡a 30 grados!! El resultado: fatal. Al principio algunos tenía un poquitín de fresquito, inclusive yo, pero no para poner el aire acondicionado, pero pasada la hora empezaba a hacer calor. A eso de las 11 (hora de recreo) lo apagábamos, y nos íbamos todos por ahí a correr y ha jugar. Cuando volvíamos sudados y cansados, no podíamos estar a 30 grados, así que aire acondicionado para la última hora de clase.

¿Qué pasó después? ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Los pobres chavales morirán de calor (menos yo, que he sobrevivido para contarlo :) )? Lo veremos en la próxima entrega.

Ahora a leer el blog, que no tengo casi lectores :)